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Madremanya y Santi Martí Vell: dos pueblos medievales en el Gironès

La comarca del Gironès está salpicada de pequeños pueblos con encanto y que quedan fuera de las típicas rutas turísticas de Girona. La gente suele ir hacia la Garrotxa, el Ripollès o el Empordà. Y es un gran error porque en el Gironès hay auténticas joyas que merecen ser visitadas. En esta entrada te convenceré de que debes ir a Madremanya y Sant Martí Vell, dos preciosos pueblos medievales que están muy cerca el uno del otro.

Madremanya

El pueblo de Madremanya está en el límite del Gironès con la comarca del Baix Empordà. Madremanya tiene una iglesia fortificada, la de Sant Esteve, con un campanario piramidal muy singular y bien visible desde la distancia. El rincón más bonito es el portal gótico de la Sagrera, delante de la iglesia.

Madremanya es un laberinto de callejuelas, con casas muy antiguas de piedra, suelos adoquinados, restos de muralla y portales de acceso. Y si te das una vuelta a las 10 de la mañana (o a las 10 de la noche), te aseguro que no encontrarás a nadie, solo a un gato acompañándote por el camino. Es una maravilla el poder disfrutar de estos pueblos para ti solo, ¿no crees?. Y lo mejor de todo, que no verás coches pasar.

El nombre de Madremanya proviene de una madre, que aunque tuvo muchos hijos, los pudo colocar a todos mostrando mucho mano: «mà de manya». Hay otra teoría que dice que viene de «Matrem Magnam», el nombre de Cibeles que es la diosa de la madre tierra. Y realmente es así, un pueblo rural rodeada de campos de cultivos, donde es habitual ver tractores trabajar la tierra.

Dónde aparcar en Madremanya

En la carretera de Madremanya a La Pera puedes dejar el coche encima de la acera. Si no, más adelante y pasado el hotel Can Bassa, hay un calle hacia la izquierda que va a parar a la avenida de las Gavarres. En esta calle han habilitado recientemente un aparcamiento.

Dónde comer en Madremanya

En Madremanya hay dos establecimientos: el restaurante del Hotel La Plaça y el bar CIR Madremanya, una especie de centro cívico con una pequeña tienda (⚠️ en Madremanya no hay ningún otro comercio). Ahí fuimos a cenar y comimos muy bien. Tienen tapas y platos, que podrás degustar al calor de la chimenea. Y justo delante, un parque infantil con mesas de ping-pong.

Millàs y Pedrinyà

Cerca de Madremanya está Millàs (o Millars), un conjunto de casas que pertenece al municipio de Madremanya. Ahí está el castillo de Millàs, de origen medieval, y la masía Can Carreras, dos propiedades privadas junto a la iglesia de Sant Iscle i Santa Victòria de Millàs. El castillo no se puede visitar pero la iglesia sí, aunque nosotros la encontramos cerrada. ¿Te has fijado en la cúpula de la iglesia? Es preciosa. Aunque no es la original, en el siglo XX la restauraron y pusieron baldosas nuevas. Más adelante verás la Creu de Millàs.

También de interés la iglesia Sant Andreu de Pedrinyà, aunque Pedrinyà pertenece al Baix Empordà. Está en un lugar tranquilo, delante de un bonito jardín y al lado de una preciosa casa. Serenidad es la palabra con el que definiría este sitio. Y lo mejor, que estuvimos solos.

Ruta en bicicleta alrededor de Madremanya y Sant Martí Vell

Madremanya está cerca del macizo de las Gavarres y es un buen lugar para hacer rutas en bicicleta. En Happy Bikes Girona las puedes alquilar. Esta empresa la encontrarás en la carretera que une Madremanya con La Pera, y está bajo el precioso hotel rural Can Bassa. De hecho, son los mismos dueños.

Desde Madremanya puedes ir en bicicleta a Monells, que está a tan solo 4 kilómetros. Monells es otro precioso pueblo de Girona pero de la comarca del Empordà. Nosotros realizamos una ruta circular de Madremanya a Sant Martí Vell, visitando las dos iglesias que os he mencionado anteriormente: Millàs y Pedrinyà. El camino no es fácil para ir con niños porque tiene algunas subidas, pero también bastantes bajadas. Pero poco a poco, sin prisa, se puede hacer. La ruta transcurre por carreteras secundarias sin tráfico y pistas de tierra, en un entorno de gran belleza.

Si quieres acortar esta ruta en bicicleta, no llegues hasta Sant Martí Vell. A la altura de la Vilosa, toma el sendero de la izquierda dirección Madremanya. En total tardamos un poco menos de 2 horas. Además de las dos iglesias, se pasa por delante de una casa que tienen caballos y cabras. Un aliciente para que que los niños sigan pedaleando 😉. En Happy Bikes Girona te darán mapas y toda la información necesaria para que la ruta en bici sea un éxito.

Sant Martí Vell

Si Madremanya es un pueblo pequeño, Sant Martí Vell lo es aún más. ¿Cuál de los dos en más bonito? ¡Difícil respuesta!. El núcleo antiguo está muy bien conservado, con casas de piedras donde las plantas trepadoras han invadido las fachadas y las calles. Si vas en otoño, los colores son un espectáculo.

A este pueblo fuimos un domingo antes de comer y solo vimos a una persona y a un par de gatos. Puedes dejar el coche aparcado en un descampado (ubicación en Google Maps) y recorrer el pueblo en busca de bonitos rincones, como el de la calle Mosca.

La iglesia, que combina tres estilos arquitectónicos, es bien visible desde la carretera. La fachada es renacentista, el edificio es románico y el campanario gótico. Fijaos bien en las gárgolas, son una maravilla y sorprende ver esta iglesia es un pueblo tan pequeñito. La de Madremanya es mucho más sencilla.

Cerca de Sant Martí Vell está el Santuari dels Àngels, uno de los más visitados de Girona porque ahí se casaron Dalí y Gala.

Estar atentos a la web de Turisme de Gironès porque organizan visitas guiadas gratuitas a muchos pueblos medievales.

Dónde dormir en el Gironès

Nosotros estuvimos en Can Bassa en Madremanya, un hotel rural donde los dueños Pedro e Isabel te harán sentir como en casa. Son muy amables y nos enseñaron todo el hotel. ¡Un lugar impresionante!

Can Bassa tiene tres habitaciones y cinco apartamentos. Dos de los apartamentos están conectados entre sí por sin van dos grupos de amigos o de familiares. Además cada estancia tiene su propio jardín, que da al jardín común donde está la piscina.

El hotel está ubicado en una antigua masía del siglo XV, que han aprovechado las cuadras y otras estancias para hacer las habitaciones. Los dueños viven en la planta superior, pero todo el resto de la finca está ocupado por el hotel rural.

Ver desde la iglesia desde el hotel es una maravilla.

La decoración de cada habitación es diferente. A los dueños les gusta ir a mercados de antigüedades y restaurar piezas para decorar el hotel. Por ejemplo, encontramos una barandilla de hierro a modo de cabezal de cama, o unas columnas de madera como lamparillas de mesa. En realidad las fotos no le hacen justicia al lugar. ¡Es todo tan bonito y decorado con tanto gusto!

¿Te imaginas levantarte por la mañana, abrir la puerta de tu habitación, salir al jardín y escuchar solo el sonido de los pájaros? La luz que entra en la habitación es mágica. Tranquilidad y belleza son las palabras que definirían al hotel rural Can Bassa.

Los desayunos de Can Bassa

En el hotel Can Bassa podrás desayunar pero no ofrecen cenas ni comidas. Pero tienen una sala con una cafetera, bebidas, fruta, dulces, zumo o vinos. Puedes coger lo que quieras y apuntarlo en tu cuenta. En otra sala anexa hay juegos de mesas donde hacer alguna cena informal.

Por cierto, los desayunos son riquísimos: con zumo de naranja recién exprimido, croissants, quesos y embutidos y un riquísimo pan de coca recién tostado. La habitación de los desayunos es una maravilla. No puede haber mejor forma de empezar el día.

¿A que el hotel rural Can Bassa es bonito? ¡Yo estoy deseando volver! En este enlace podrás hacer la reserva 😘.

Booking.com

Qué ver en la comarca del Gironès

Esta entrada ha sido posible gracias a que participamos en un blogtrip de la asociación Barcelona Travel Blogger organizado por Turisme del Gironès. Desde aquí solo agradecerles que contaran con nosotros para conocer lugares tan bonitos, ¡Muchísimas gracias! ❤️❤️

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