La ruta del Gorg de les Escaletes es una excursión circular situada en la comarca del Bages, muy cerca de Barcelona, y forma parte de la Anella Verda de Manresa, un conjunto de espacios naturales que rodean la ciudad. El recorrido parte desde la bodega Oller del Mas y sigue el tramo más bajo de la riera de Rajadell para luego ascender por la Serra de Montlleó. A lo largo del camino se pueden descubrir pozas como la del Gorg de les Escaletes y el Gorg dels Esparvers, antiguos elementos como barracas de piedra seca, una tina donde se almacena la uva y un pozo de hielo impresionante, además de disfrutar de vistas del macizo de Montserrat. Aunque no es una ruta especialmente difícil, presenta algunos tramos con desnivel, por lo que no la recomiendo hacer con niños pequeños. Si te interesa, ¡sigue leyendo!

Información técnica de la excursión del Gorg de les Escaletes
- Punto de inicio: Bodega Oller del Mas, Manresa. Ubicación
- Distancia: 6 km.
- Tiempo: 2 h 20′
- Ruta circular.
- Dificultad: media
- Wikiloc
Bodega Heretat Oller del Mas
La excursión comienza a las afueras de Manresa, concretamente en el castillo medieval de l’Oller del Mas, una fortificación del siglo X que hoy acoge una bodega de vinos ecológicos con Denominación de Origen Pla de Bages. Además de la producción vinícola, el complejo cuenta con restaurante, cabañas donde te puedes quedar a dormir, campo de golf y espacios para eventos, todo muy elitista. Hay dos zonas de aparcamiento: una para los clientes de la bodega y otra habilitada para quienes vienen a hacer rutas de senderismo.

Desde el aparcamiento seguimos el camino principal y más ancho y, al poco de empezar, a mano izquierda, veremos tres burros catalanes pastando tranquilamente junto a una antigua columna de piedra. Es un miliario romano con la inscripción: “III MP Minorisa. XLVII MO Barcino”. Estas columnas servían para indicar las distancias cada mil pasos romanos —unos 1,5 kilómetros actuales— y este en concreto señala la ubicación de Minorisa (la actual Manresa) y Barcino (Barcelona), recordándonos que estamos pisando un antiguo trazado de vía romana.

Camí del Monistrolà
Más adelante encontramos una bifurcación de caminos señalizada con un gran cartel. Nos indica que estamos en el Camí del Monistrolà, y entre las diferentes direcciones aparece el Gorg de les Escaletes, a 1,7 km, junto con los nombres de varias masías de la zona. En este punto debemos tomar el sendero de la derecha y continuar recto, siguiendo las indicaciones hacia la poza.

El sendero continúa entre campos de cultivo y viñedos de la bodega Mas Oller, donde un cartel nos informa de la variedad de uva que se cultiva ahí. A nuestra derecha, entre montañas, se asoman las inconfundibles siluetas de las agujas de Montserrat. El camino desciende y, más adelante, encontramos un desvío a la izquierda hacia una casa. Lo ignoramos y seguimos en dirección a la riera de Rajadell y al Gorg de les Escaletes.
Torrent de l’Oller
Cruzamos un pequeño puente sobre el Torrent de l’Oller y, poco después, pasamos junto a una casa llamada Monistrolà. El camino continúa entre campos de cereales salpicados de amapolas, un paisaje muy fotogénico. Más adelante llegamos a la casa de Cal Gasparó, que bordeamos por la izquierda. Justo detrás de la vivienda vuelve a aparecer el Torrent de l’Oller, una riera con piedras redondeadas donde aún corre un hilo de agua, testigo de las últimas lluvias.

Poco después pasamos junto a una barraca de piedra seca a nuestra derecha, la primera que iremos encontrando durante la ruta. Atravesamos lo que parece una zona de huertos, delimitada a ambos lados por cañizos.

En este tramo el camino parece desdibujarse, ya que hay que cruzar un campo con la vegetación muy alta debido a las lluvias, pero no hay pérdida: el sendero continúa y se intuye con claridad. A lo lejos, divisamos otra cabaña de piedra seca.

El sendero gira hacia la izquierda y nos lleva a cruzar la riera de Rajadell, donde unas grandes piedras permiten pasar sin dificultad. Sin embargo, si ha llovido en exceso, es posible que el cruce resulte complicado o incluso impracticable.

Una vez al otro lado, seguimos por el camino de la derecha. Más adelante llegamos a una intersección con un poste indicador, al lado de una barraca de piedra seca. En este punto, debemos seguir la dirección hacia el Gorg dels Esparvers, por el camino que baja hasta la riera de Rajadell.

Gorg de les Escaletes: poza en Manresa
A los pocos metros llegamos a la parte superior del Gorg de les Escaletes, que en esta ocasión presenta el agua de color marrón debido a las lluvias recientes. Al menos, la cascada lleva agua, ya que en temporada de sequía suele estar completamente seca. Su nombre, escaletes, hace referencia a las pequeñas escaleras naturales formadas por la roca arenisca, que el agua supera a pequeños saltos antes de formar una poza grande y profunda.

El camino continúa hacia la izquierda, por una pasarela de madera que permite bordear la riera de Rajadell. Al final de este tramo, el sendero desciende hasta el cauce para ofrecer una perspectiva mejor del Gorg de les Escaletes.

Como el terreno a ambos lados de riera de Rajadell es bastante alto, a esta zona también se la conoce como el “Congostet de les Escaletes” (pequeño congosto). Se trata de un patrimonio importante del Geoparc de la Catalunya central, caracterizado por pequeños saltos de agua. Caminamos entre las altas paredes de piedra del congosto, donde la vegetación ha crecido tanto que moja los pantalones al pasar. Esta zona es especialmente frondosa, húmeda y bonita, uno de los tramos más agradables y llenos de vida de toda la ruta.


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Gorg dels Esparvers
Poco después llegaremos al Gorg dels Esparvers, una poza que tiene una forma más rectangular y es menos grande y profunda que el anterior. Además, aquí el caudal de agua es menor y no cae tanta agua como en el Gorg de les Escaletes. ¡Una pena que el agua tenga ese color marrón!

Seguimos por el camino de la izquierda hasta encontrar a mano derecha un poste indicador junto a una papelera. En este punto debemos tomar la dirección hacia el Pou de Glaç i el Camí de Montlleó. Para ello, cruzamos de nuevo la riera, aunque el paso puede resultar algo complicado porque las piedras pueden resbalar. A mí, que no soy muy alta, me costó un pelín cruzar.


A partir de aquí iniciamos el ascenso a la Serra de Montlleó por un estrecho sendero en subida constante con escalones de madera, que pasa por un pozo de hielo de la Obaga de l’Agneta.
Pou de glaç de l’Obaga de l’Agneta
El pou de glaç de l’Obaga de l’Agneta lo encontrarás a mano derecha del camino. Solo te darás cuenta de que está ahí porque hay un cartel que indica que data del siglo XVI. Es uno de los pozos de hielo más grandes que he visto en plena montaña, y pasa totalmente desapercibido: desde el sendero no se aprecia en absoluto la magnitud de esta construcción de piedra de forma circular.
Si bajas por el pequeño sendero que conduce al interior, verás un acceso muy estrecho, tanto que hay que entrar casi sentado. Y eso que yo soy pequeña y entro en cualquier sitio. Pero una vez dentro, alucinas. El espacio es enorme, parece que el tiempo se ha detenido, solo se escuchan los pájaros y la vegetación cae desde la abertura del techo.

Este tipo de construcciones se excavaban bajo tierra, en zonas sombrías y cercanas a una riera, donde se formaban balsas para congelar el agua durante el invierno. Cuando el hielo alcanzaba el grosor adecuado, se cortaba en grandes bloques que se almacenaban en el interior del pozo. Para evitar que se pegaran entre sí, se separaban con ramas de pino, hojas o paja. Más adelante, cuando llegaban pedidos desde la ciudad, se transportaban hasta su destino, donde el hielo se utilizaba para conservar los alimentos.
Ascenso al Camí de Montlleó
Continuamos por el sendero que asciende montaña arriba, siempre paralelo al acantilado. Poco después encontramos un poste indicador que nos señala la dirección hacia el Camí de Montlleó. Desde este punto elevado, las vistas son espectaculares: a un lado, los campos de cultivo salpicados de amapolas; al fondo, la riera de Rajadell por la que hemos pasado; y, si el día está despejado, incluso se pueden distinguir las cumbres nevadas del Pirineo.

A partir de este punto, es importante seguir las marcas verdes pintadas en rocas y árboles, ya que el camino no siempre es evidente. Esta es la parte más exigente de la ruta: la subida se intensifica, hay tramos de roca y el sol puede apretar bastante si haces la excursión en verano. En un claro del camino veremos a nuestra derecha una cabaña de piedra seca en medio de un campo. En su interior se conserva una tina, pero para verla tendrás que desviarte unos metros.

Seguimos subiendo hasta encontrar otra barraca de piedra seca, esta vez a nuestra derecha, justo al lado del sendero.
Tina de l’Oller
Llegamos al Camí de la Serra de Montlleó, una pista ancha, y justo frente a donde salimos del sendero, encontramos una balsa para los jabalíes y la Tina de l’Oller donde aún se conserva el alicatado original. Estas tinas se construían a pie de viña para facilitar la vinificación in situ, evitando el transporte de la uva y asegurando una fermentación más homogénea del vino. Si miramos a través de la puerta de la tina, se puede ver Montserrat al fondo: un rincón súper fotogénico.

Tomamos el Camí de Montlleó, dejando la tina a nuestra espalda y girando a la izquierda, en dirección a la bodega Mas de l’Oller tal y como indica el poste. El sendero, una pista ancha y muy agradable, discurre entre pinares y viñedos.

Al fondo se ve la silueta inconfundible de las agujas de Montserrat. En este tramo encontramos un cartel de la bodega Oller del Mas que explica que han construido vedrunes —estructuras de piedra seca— para que los conejos puedan criar con seguridad. También vemos colmenas para las abejas y, un poco más adelante, una estructura de aventura a mano izquierda y un par de mesas de pícnic a la derecha.

El camino concluye en el recinto de la bodega, poniendo fin a esta ruta circular que nos ha encantado. Nos ha ofrecido un recorrido de lo más entretenido, con paisajes agrícolas, viñedos del Mas de l’Oller, saltos de agua, antiguas construcciones de piedra seca y, como telón de fondo, las agujas de Montserrat.

Dónde comer en Manresa
Si vuestro bolsillo lo permite, lo más cómodo es comer en el restaurante de la propia bodega Oller del Mas, el Restaurante Bages964. También podéis optar por su Wine Bar y disfrutar de una copa de vino con unas tapas. En nuestro caso, preferimos algo más informal y, como era lunes, casi todo estaba cerrado. Aun así, encontramos que La Graciosa Gastrobar estaba abierto: un pequeño local en un barrio de Manresa que ofrece tapas y unas hamburguesas increíbles, de esas que chorrean.


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