Vidrà es un pequeño pueblo de la comarca de Osona. Son de aquellos pueblos que cuando entras piensas que todo el mundo te está mirando a través de las ventanas. La tranquilidad que se respira es de otro mundo y el entorno es precioso, rodeado de montañas y verdes prados. Vidrà esconde un rincón precioso, mágico y digno de ser visitado. Es el Salt del Molí, un salto de agua del río Ges y que se llega fácilmente a través de una excursión circular apta para hacer con niños.

Información técnica de la excursión al Salt del Molí
- Punto de inicio: carretera de Ciuret, 6 con Camino Sant Pere polígono 1. Vidrà (Girona). Cómo llegar (Google Maps).
- Distancia: 4 km.
- Tiempo: 2 horas.
- Ruta circular.
- Wikiloc.
- Dificultad: fácil.
Inicio de la ruta: el pueblo de Vidrà
Vidrà es muy pequeño. Tiene un bar, el cámping Vidrà, el hostal-restaurante Serrasolsas y una panadería. Destaca un gran edifico llamado El Cavaller de Vidrà, una masía barroca del s. XVIII que se utiliza para bodas y eventos.

Cómo llegar al Salt del Molí
El punto de partida de la ruta hacia el Salt del Molí es el pabellón municipal de Vidrà, en la carretera de Ciuret. Está a las afueras del núcleo urbano y al lado de una estupenda zona de mesas de pícnic y parque infantil. Aparcamos en el pueblo y pasamos por delante de la masía El Cavaller hasta llegar al pabellón. La ruta empieza en una pista de bajada, justo al lado de una empresa de maderas.

Al lado hay un campo donde están pastando unas vacas. Al ver que nos acercamos al ternero, la mamá vaca viene directa a nosotros. Ya veis en la foto la cara de pocos amigos que nos pone, je je.

La ruta está señalizada, tan solo debéis seguir las indicaciones hacia el Salt del Molí. Pasamos por una granja de vacas y por una depuradora. El camino hasta la depuradora se puede hacer en coche, pero no más allá. De hecho, a la vuelta encontramos una familia que andaba un poco perdida y que quería ir al salto de agua en coche. En fin…

La pista finaliza y se sigue por un sendero algo más pronunciado. Se pasa por una torre de alta tensión y la bajada cada vez es más pronunciada y haciendo zig zag. Hay varias bifurcaciones, pero siempre hay que seguir la indicación hacia el Salt el Molí pel pont romànic.

Hay un punto del camino donde las vistas son muy bonitas, lástima que los cables eléctricos la estropeen.

El camino se vuelve más llano y pasa por el lado derecho del río Ges, afluente del río Ter. En este tramo hay mucha más vegetación y más sombra. Nos asomamos al río y hacemos unas fotos. ¡La verdad es que dan ganas de meter los pies en el agua!

Esta es la botella reutilizable que utilizamos nosotros para ir de excursión. Las botellas Runbott aguantan el agua fresca más de 10 horas y no cogen sabor. ¡Te durará toda la vida si la cuidas bien!
Pont de Salgueda
Seguimos la ruta hacia el Salt del Molí cruzando el puente de Salgueda, que parece que sea románico, pero no lo es. Hay una inscripción que pone 1846.

La ruta baja hasta que pasamos por delante de las ruinas del Molí vell y del Molí nou de Salgueda, que son molinos de harina y que ahora están cubiertos de vegetación.

Esta es la botella reutilizable que utilizamos nosotros para ir de excursión. Las botellas Runbott aguantan el agua fresca más de 10 horas y no cogen sabor. ¡Te durará toda la vida si la cuidas bien!
Salt del Molí
Llegamos al Salt del Molí, de 20 metros de caída. Una cascada preciosa. La verdad es que me entraron muchas ganas de bañarme, ponerme debajo del agua como si de una ducha se tratara. Pero como siempre, andamos mal de tiempo y a mi familia eso de bañarse en lugares así no les va mucho. Aunque es cierto que el agua estaba fría ese día de mediados de septiembre, el sitio estaba algo concurrido.

Tras conseguir hacer varias fotos sin que apareciera nadie, damos por visto el Salt del Molí. Para volver al punto de inicio, tenemos varias alternativas: o vuelves por donde has venido o continuas por un camino que sale a la izquierda teniendo el salto de agua enfrente. Y es lo que nosotros hicimos. Se cruza el río por unos pilones de cemento y en unos pocos metros hay un árbol con marcas de pintura blanca y amarilla.

Las marcas indican un pequeño sendero bastante pronunciado pero muy sombrío. Perfecto para no pasar calor. Desde aquí tenemos otra perspectiva del Salt del Molí.

El camino es todo el rato de subida y en uno de los tramos hay que ir pendiente del suelo para no tropezarse con las raíces.

Vamos a parar a un cruce de pistas. Debemos coger la pista de la derecha.

Este camino va a parar al camino de ida, donde volvemos a pasar por la depuradora y la granja. Ahora vemos un caballo, un burro y muchísimas más vacas.




Parque infantil y zona de pícnic en Vidrà
Como ya es la hora de la comida, sacamos nuestros bocatas y nos dirigimos a la zona de mesas de pícnic que hay al lado del pabellón deportivo.

Justo al lado, yendo hacia el pueblo, hay un parque infantil con más mesas de pícnic. Un lugar perfecto para descansar y acabar nuestra jornada en la montaña.

Esta excursión la podéis hacer más larga pasando por la Tosca de Degotalls, una gran formación rocosa bastante curiosa. Aquí tenéis la ruta en Wikiloc.
Dónde alojarse en Vidrà
En Vidrà solo hay un hotel, el Espai Vidrà que tiene buenísimas valoraciones. Pero si sois un grupo grande, en Santa Maria de Besora tienes varias casas rurales para grupos grandes: en la preciosa casa Cal Nan hay tres habitaciones con capacidad para siete personas, en Can Cisquet caben ocho y en el Boix seis. Si aún sois más gente, en El Roure hay camas para 17 personas.
Recuerda no dejar basura, estacionar debidamente el coche, respetar la flora y fauna del lugar, y no poner música alta. La naturaleza es hermosa, no la estropeemos. ¡Gracias!
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