¿Buscas una ruta en Barcelona fácil y accesible sin coche? Te proponemos una excursión ideal por Collserola, perfecta para hacer con niños. Desde la estación Baixador de Vallvidrera de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, puedes seguir un itinerario señalizado hasta la Font d’en Canet, un rincón sombreado y húmedo donde el único sonido que se escucha es el del agua de la fuente. Es una ruta sencilla, aunque hay un tramo de bajada con bastante desnivel, piedras y raíces, por lo que se recomienda llevar buen calzado y bastones de senderismo si los necesitas. Si no tienes problemas de movilidad, es una excursión muy asequible. En este artículo te explicamos todos los detalles de esta ruta por Collserola.

Información técnica de la excursión a la Font d’en Canet
- Punto de inicio: estación Baixador de Vallvidrera de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya. Cómo llegar
- Distancia: 4,9 km
- Tiempo: 2 h 45′
- Ruta circular
- Dificultad: media
- Wikiloc
Inicio de la ruta: Baixador de Vallvidrera
Comenzamos la ruta en la estación de Baixador de Vallvidrera, fácilmente accesible desde el centro de Barcelona con los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya. Al salir de la estación, hay que cruzar la carretera de Vallvidrera a Les Planes y tomar el Camí del Pantà, que se encuentra a la izquierda.

Pasarás por delante del restaurante F9cs y, un poco más adelante, verás un parque infantil a mano izquierda. Justo después del parque, llegarás a la calle de la Mina Grott. Si giraras a la derecha, llegarías al pantano de Vallvidrera, otra ruta muy fácil y corta por Collserola, ideal para hacer con niños. Pero en esta ocasión vamos hacia la izquierda, por el Camí de la Llenega, en dirección a Santa Maria de Vallvidrera.

Pasamos por delante de la iglesia de Santa Maria de Vallvidrera, que solo abre en contadas ocasiones. Más adelante llegamos a la zona de pícnic de Santa Maria de Vallvidrera, donde se encuentra el bar-restaurante El Racó de Collserola. Aunque es un punto habitual de descanso, sobre todo para ir a comer al restaurante, la zona no es especialmente bonita. En una esquina está la Font de Santa Bàrbara. Desde este punto, al frente se puede ver claramente la antena de Collserola y, a la izquierda, aparece Vil·la Joana, una bonita casa donde murió el escritor Mossèn Cinto Verdaguer. Es una de las sedes del Museu d’Història de Barcelona y se puede visitar de forma gratuita. En este artículo te hablamos de este lugar.

Tras dejar atrás el restaurante y las mesas de pícnic, el camino se adentra en el bosque y discurre en paralelo al Torrent de la Budellera. Esta zona se conoce como el Fondal de la Budellera, y aunque el sendero va bastante cerca de la carretera, es un tramo precioso rodeado de vegetación. Pasarás por debajo del Pont de Sant Ramon, junto a un par de puentes que cruzan el torrente—uno de ellos conduce a una casa abandonada—y por una zona donde varios troncos caídos hacen de bancos naturales perfectos para descansar. También verás la encina más grande de esta zona de Collserola.



Revolt de les Monges
Este bonito sendero finaliza al llegar a unas escaleras de madera que suben hasta la carretera, en una zona conocida como el Revolt de les Monges. Justo debajo de las escaleras hay un pequeño túnel que también se puede cruzar si no lleva agua, aunque no siempre es transitable. Es muy importante extremar la precaución al cruzar la carretera en este punto, ya que se trata de una curva cerrada de 180 grados con muy poca visibilidad. Un apunte importante: en nuestra visita vimos a dos perros que sus dueñas habían dejado sueltos en esta curva peligrosa. Por suerte, se evitó un accidente gracias a mi hermano que los hizo retroceder a tiempo.

Tras cruzar la carretera, fíjate en el monolito blanco que hay a mano izquierda. Este lugar se llama Revolt de les Monges porque, según se cuenta, en 1936 unos milicianos asesinaron aquí a cinco monjas que intentaban pasar desapercibidas tras el estallido de la Guerra Civil. La historia se conoce porque una de ellas sobrevivió brevemente al disparo y pudo contar lo ocurrido antes de morir. Además, este punto es conocido por ser uno de los lugares más fríos de Barcelona, algo que lo hace aún más curioso, ¿verdad?
En el Revolt de les Monges hay una pequeña zona de aparcamiento, y a mano derecha verás unas escaleras que debes tomar. Suben en zigzag, hechas de madera, y conducen hacia una pista forestal en dirección a la Font de la Budellera y al Tibidabo. El otro camino que hay, a mano izquierda, es el que haremos de vuelta.

Tras subir por las escaleras, al llegar a la pista forestal seguimos hacia la izquierda. Más adelante encontraremos otro tramo de escaleras, justo a la altura de la masía de Ca n’Estisora, una propiedad privada. Según parece, el nombre «Estisora» (que significa «tijeras» en castellano) proviene del hecho de que la casa pertenecía a un sastre.

Las escaleras desembocan en una pista que asciende suavemente, rodeada de sombra y con vistas a la antena de Collserola. A mano izquierda hay un desvío con unos escalones de piedra que, por error, pasamos de largo y tuvimos que retroceder. Si continuaras por la pista principal, llegarías a la Font de la Budellera. Pero en nuestro caso, nos desviamos a la izquierda para tomar el sendero señalizado con indicaciones hacia la Escola El Xiprer, Vil·la Joana y el Turó del Puig.

Este sendero estrecho en uno de los tramos más bonitos de toda la ruta hacia la Font d’en Canet. Rodeado de vegetación frondosa, es un camino muy agradable.
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Font d’en Canet
Poco después se llega a una bifurcación de caminos, donde encontrarás un banco de cemento ideal para hacer una breve parada. En este punto tomamos el desvío de la derecha que llega hasta la Font d’en Canet.

Tras el último tramo del sendero, que es en subida, llegamos finalmente a la Font d’en Canet, situada en el Torrent de la Vinassa y restaurada en el año 2008. La fuente se encuentra en un entorno tranquilo, en pleno bosque, rodeada de vegetación exuberante. Hay un banco para descansar, un majestuoso alcornoque y un gran pino. Dicen que en época de lluvias intensas, la fuente brota incluso por detrás del banco. Aunque es una fuente que no tiene ningún tipo de gracia, lo que hace especial a la Font d’en Canet es su entorno: un auténtico oasis de paz en plena Serra de Collserola. Pudimos disfrutar del silencio absoluto y del relajante sonido del agua.

Cuando llegamos, coincidimos con un grupo numeroso de personas que ocupaban todo el espacio. Estaban en completo silencio, meditando, y fue curioso no recibir ni el típico “hola” que suele intercambiarse entre senderistas. La verdad es que fue una experiencia muy curiosa; nunca antes me había encontrado con un grupo así en la montaña.
La ruta continúa por el sendero de la izquierda, que cruza al otro lado del Torrent de la Vinassa. El camino que queda justo enfrente parece llevar hacia el Tibidabo. A partir de aquí comienza el tramo más complicado y, a la vez, el más aburrido de la ruta. El sendero se estrecha bastante, tiene un desnivel pronunciado, está lleno de piedras y puede resultar pesado, sobre todo si vas con niños o en días calurosos.
Tras este ascenso algo exigente, llegamos a un cruce de caminos con buenas vistas del Tibidabo y de la antena de Collserola. Incluso pudimos escuchar las campanadas del Templo del Sagrado Corazón de Jesús. En este cruce, el sendero de la derecha conecta con la pista de la calle de la Savina, pero nosotros seguimos por el sendero de la izquierda, que baja.


Este camino, en constante bajada, es muy pedregoso, con surcos bastante grandes que dificultan el descenso. En esta ruta íbamos con mis padres, que ya son mayores, y les costó mucho bajar por aquí. Tuvimos que ayudarlos durante todo el trayecto, dándoles apoyo con la mano para asegurarnos de que no perdieran el equilibrio y evitar que se cayeran.

Por fin dejamos atrás este tramo tan complicado para mis padres y llegamos a otro cruce de caminos muy amplio, donde encontramos bancos y un panel informativo. Desde aquí, tomamos el camino de la derecha, que nos lleva en dirección al Baixador de Vallvidrera.

En el siguiente desvío, hay que seguir a la izquierda, lo que nos llevará directamente al Revolt de les Monges. Desde allí, solo queda recorrer el primer tramo de la ruta nuevamente, es decir, cruzar la carretera, seguir por el sendero junto al Torrent de la Budellera, pasar por el área de pícnic de Santa Maria de Vallvidrera y finalizar la excursión en el Baixador de Vallvidrera.

Dónde comer en el Baixador de Vallvidrera
Nosotros comimos en el restaurante F9cs, que tiene una terraza muy agradable con una cascada artificial. El servicio fue rápido y amable, las raciones son generosas y los entrantes de picoteo nos gustaron más que los segundos. Lo mejor, sin duda, es la ubicación, justo al lado de la estación de tren, así como la terraza.
También podéis comer en El Racó de Collserola, el restaurant El Picot que está al lado del Centro de información del Parque Natural de Collserola o, un poco más lejos, en el restaurante Font de Les Planes. En este último, la comida nos gusta más, aunque el local es peor y hay mucho bullicio debido a la zona de barbacoas que hay al lado.

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