Sant Joan de les Abadesses y el gorg de Malatosca

Sant Joan de les Abadesses es una pequeña localidad de la comarca del Ripollès en Girona. Escogimos Sant Joan de les Abadesses como lugar para hacer noche, después de hacer parte del trayecto en bicicleta de la vía verde, llamada la Ruta del Ferro i del CarbóEste pueblo tiene varios atractivos: el monasterio y el Palau de l’Abadia, la leyenda del comte Arnau, su puente medieval y el gorg de Malatosca, un bonito salto de agua muy cerca del núcleo de Sant Joan de les Abadesses.

gorg malatosca sant joan abadesses

Salimos de la Oficina de Turismo que está en el Palau de l’Abadia. Hay un bar con una estupenda terraza llamado el Cafè de l’Abadia. El bar está dentro del edificio medieval.

 sant joan abadesses
Plaza de la Abadía de Sant Joan de les Abadesses.

Justo delante hay un mirador y unas escaleras para acceder a un bonito parque al lado de la riera d’Arçamala, así como al Ecomuseo El Molí Petit. Desde aquí se pueden hacer dos excursiones: el sender de la Mallerenga y la vuelta al Puig de les Tres Creus. El Molí Petit es un centro de interpretación de los molinos hidráulicos y del ecosistema fluvial. El edificio es el antiguo molino de harina y se puede visitar. Además realizan actividades para niños, como la de hacer pan.

sant joan abadesses
Parque infantil y antiguo molino de época medieval.

Nos dirigimos en dirección contraria a la abadía, hacia el equipamiento cultural el Palmàs, la casa natal de Jaume Nunó, que fue quien escribió el himno nacional de México.

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El edificio alberga el Casal de Jubilados, el Centro Cívico, un auditorio y una exposición sobre el compositor.

Nos dirigimos hacia la riera por el camí de la Font de la Puda para visitar los lavaderos y los restos de muralla. El lugar es precioso gracias al agua, la vegetación y los huertos que vamos encontrando. Cruzaremos un par de pequeños puentes. Podemos desviarnos para visitar la Font de la Puda. Nosotros seguimos hacia el puente.

Llegamos al rio Ter, donde veremos patos y los dos puentes, el nuevo y el viejo.

Alberg de la Ruta del Ferro i del Carbó

Cruzamos el rio, pasamos por unos huertos y subimos hacia el puente viejo para dirigirnos a la antigua estación de tren, ahora convertida en un bar-restaurante. También está el albergue Ruta del Ferro, ubicado en el antiguo almacén de la estación. Por aquí pasa la vía verde y es un lugar ideal para los niños ya que hay un parque infantil, un campo de fútbol y mucho césped para correr.

Para ir al gorg de Malatosca hay que seguir por el camino de la vía verde hacia Ogassa, pasando por el albergue que quedará a nuestra derecha y cruzando la carretera. Sus aguas provienen de un afluente del río Ter.

Gorg de la Malatosca

El camino está perfectamente indicado y en tan solo 15 minutos habréis llegado. Al gorg de la Malatosca podéis llegar en bici, pero no hasta el mismo salto de agua, ya que el camino de acceso tiene algo de desnivel y es estrecho. Hay un parking de bicis para poderlas dejar.

camino hacia gorg malatosca
Vistas de la Serra Cavallera.

El camino está repleto de vacas. Por ello hay que cerrar el cercado eléctrico para que no se escapen.

El salto de agua es precioso. Dicen que en él habitan seres mágicos. Dice la leyenda que una comadrona tuvo que ayudar en el parto de una de las brujas que estaban en el gorg de Malatosca. La bruja le pagó con lentejas. Enfadada, las tiró al río menos una, que se quedó pegada en su delantal y que se había convertido en una moneda de oro.

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Gorg de Malatosca, también llamado gorg de les bruixes.

Rodeado de vegetación exuberante, este salto de agua os cautivará. Nosotros no nos encontramos a casi nadie, pero supongo que en verano este rincón debe de llenarse de bañistas. Encontraréis una mesa de picnic.

Volvemos sobre nuestros pasos para ir otra vez a Sant Joan de les Abadesses, esta vez pasando por el pont vell, de estilo románico y reedificado al estilo gótico. Fue dinamitado a finales de la Guerra Civil y reconstruido en 1976.

Nos adentramos en el casco antiguo visitando los restos de la iglesia de Sant Pol, la plaza major  (llamada anteriormente El Mercadal), la casa de veraneo del poeta Joan Maragall y la era d’en Serralta.

Pasamos por el paseo peatonal del Comte Guifré hasta llegar al Monestir de Sant Joan y al Palau de l’Abadia. Este monasterio femenino fue fundado en el año 887 por Guifré el Pilós. El Palau de l’Abadia se construyó después y actualmente acoge el Centre d’Interpretació del Mite del Comte Arnau, el centro de exposiciones Espai Art l’Abadia, y la exposición permanente de maquetas Romànic, una volta pel Ripollès.

Nos quedamos sin tiempo para visitar el Palau de l’Abadia y conocer la mítica figura del Comte Arnau. Pero seguro que volveremos!!


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